Abusos Iglesia Católica

2 Samuel 11:2. 
Una tarde, al levantarse David de la cama, comenzó a pasearse por la azotea del palacio, y desde allí vio a una mujer que se estaba bañando. La mujer era sumamente hermosa, (y casada). Entonces David ordenó que la llevaran a su presencia y, cuando Betsabé llegó, él se acostó con ella.

Por fortuna la Escritura no esconde acciones y actitudes que son incorrectas, al poner en evidencia prácticas de violencia sexual auspiciada por el poder, como es el caso de David, que a pesar de sus intentos de minimizar y ocultar su pecado y acción violenta, Dios no se lo permitió y dejó en la Biblia este relato para que aprendamos hoy.

Según este relato, el poder procura manipular y abusar de su posición para minimizar y ocultar los pecados, pero también muestra un profeta que confronta, denuncia y reclama justicia. Si la Religión asumiera un rol en favor de la justicia debería ser la primera en denunciar y hacer públicos hechos terribles de violencia sexual, pero a diferencia de lo que nos enseña la Escritura, la Religión se esfuerza por ocultar sus propias fallas, y peor aún, estigmatizar y perseguir a las víctimas.

El líder mundial de la Iglesia Católica Romana, en un intento de cambio afirma que: “hay una cultura clerical que oculta y normaliza los crímenes… esa anómala manera de entender la autoridad en la iglesia, tan común en muchas comunidades en las que se han dado conductas de abuso sexual, de poder y de conciencia”.

La Religión y la violencia han realizado alianzas de continuo, ambas son la expresión de un sistema contaminado por el pecado y quienes incursionan en el liderazgo espiritual deben ser conscientes de ello y además tener un plan de salud y cuidado personal integral, lo cual a mi entender es sólo posible mediante el seguimiento comprometido de Jesús, lo cual trasciende a la Religión. De lo contrario, entrarían a formar parte como victimarios o victimas sumando a las escandalosas estadísticas de abusos y agresiones dentro de los círculos religiosos.

Ojalá y podamos ser confrontados como David y decididos a un arrepentimiento genuino.

Departamento Cuidado Pastoral Asoma