“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”

2 Timoteo 3:16

Mis intentos de arreglar cosas en la casa suelen terminar en pagarle a alguien para que deshaga el daño que yo provoqué mientras trataba de solucionar el problema inicial. Pero, hace poco, reparé exitosamente un electrodoméstico con la ayuda de un video en YouTube donde una persona mostraba paso por paso cómo hacerlo.

Pablo fue un poderoso ejemplo para su joven protegido Timoteo, quien viajaba con él y lo observaba en plena actividad. Desde la cárcel en Roma, Pablo escribió: «tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos» (2 Timoteo 3:10-11). Además, lo instó, diciendo: «persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras» (vv. 14-15).

La vida de Pablo demostró la necesidad de edificar nuestras vidas en el cimiento de la Palabra de Dios. Le recordó a Timoteo que la Biblia es la fuente poderosa que Dios nos ha dado, la cual necesitamos practicar y enseñar a otros que desean seguir a Cristo.

Demos gracias al Señor por las personas que nos ayudaron a crecer en la fe, y aceptemos el desafío de seguir su ejemplo, poniendo en práctica la verdad mientras enseñamos y alentamos a otros.

Oremos: Señor, que seamos ejemplo de Tu verdad ante los demás. Amén.

Lectura Sugerida: 2 Timoteo 3:10-17

Tomado de: Nuestro Pan Diario