“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”

Isaías 55:9

Isaías 55 nos dice que dejemos nuestros pensamientos, y por la Palabra tomemos los pensamientos de Dios. En 2 Corintios 10:5 nos instruye a que derribemos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevemos cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

¿Quiere hoy librarse de sus problemas? ¡Entonces deje de servirles! No permita que consuman su vida. No espere hasta que las circunstancias cambien para hacerlo. En su lugar, comprenda que las circunstancias no cambiarán jamás hasta que cambie los pensamientos equivocados por los pensamientos correctos.

Sé que no es fácil de hacer, especialmente en medio de las pruebas y las densas tinieblas. Pero podemos hacerlo si practicamos estas tres cosas:

Primero: Recuerde que no está solo. Tiene la Palabra (los pensamientos de Dios). Tiene el Espíritu Santo que le fortalece y posee la mente de Cristo.

Segundo: Acérquese a personas que están llenas de fe. En vez de repetir otra vez su problema, deje que ellos hablen. Dispóngase a escuchar. Únase a la fe de ellos y resista las tinieblas.

Tercero: Alabe a Dios. Haga lo que sea necesario para alabar. ¡Al empezar a alabarle, la presencia de Dios rechazará esos pensamientos de preocupación y los derribará!

Sus problemas no son lo más importante en su vida. Lo más importante es Jesús. Sírvale con sus pensamientos ¡y Él le hará libre!

Oremos: Señor, sé que ante cualquier circunstancia, Tu mano cuida de mí. Permíteme aprender de Tu amor y misericordia, para cuidar de esa misma forma de aquellos que me rodean. Dame también la constancia y la fortaleza para servirte y nunca alejarme de tus maravillosos caminos. Amén.

Lectura Sugerida: Isaías 55:1-13

Tomado de: La Biblia de las Promesas