Buena Nueva

Cuando Jesús terminó de hablar, toda la gente estaba admirada de cómo les enseñaba, porque lo hacía con plena autoridad, y no como sus maestros de la ley”. Mateo 7:28-29.

Un popular libro devocional, llamó mi atención por el testimonio de la Sra. Sheila Hester, quien se encontraba en un restaurante y vio llegar a un grupo de personas que se ubicaron en una mesa próxima y procedieron a orar antes de comer, lo cual era conmovedor pero no tan impresionante como lo que iba a suceder cuando al mesero se le cayó un plato de comida sobre una de las mujeres mejor vestidas del grupo.

La mujer después de recuperarse del breve susto observó al mesero muy contrito y se aseguró de darle paz y decirle con amabilidad y compasión, que era un accidente que tenía una solución. Ella renunció a enojarse y quejarse con el mesero o denunciarlo ante el gerente del lugar.

Esa tarde ese grupo de personas demostraron sus creencias al orar antes de comer, pero aún más importante testificaron su fe con su modo compasivo de actuar.

Siempre me impresionó la fascinación de las personas por las enseñanzas de Jesús, decían que era por su autoridad, y no se referían al tono de voz, sino a los hechos que respaldaban sus palabras. De igual manera el apóstol Pablo entendió que el mensaje de la buena nueva, debía compartirse con una vida buena y nueva, así que el mismo era ejemplo del poder transformador de Dios y así exhortaba a los nuevos creyentes que lo fueran:

Dios y ustedes me son testigos de que nos comportamos con ustedes los creyentes en una forma santa, justa e irreprochable. Por lo demás, hermanos, les pedimos encarecidamente en el nombre del Señor Jesús que sigan progresando en el modo de vivir que agrada a Dios, tal como lo aprendieron de nosotros. 1 Tesalonicenses 2:10;4:1

Hoy como antes, el Evangelio de Jesucristo debe ser predicado con una vida que refleje algo bueno y nuevo.

Departamento Cuidado Pastoral Asoma